AirEuropa nos llevó a Barcelona y
AirEuropa nos trajo de vuelta a Lanzarote y aunque a la ida nos perdió una maleta (la de Sergio) lo cierto es que tenemos que agradecerle a la compañía el haber hecho posible este fantástico viaje, así como el no habernos cobrado a la vuelta el exceso de equipaje de algunos: ropa, regalos, comida y buenos recuerdos...
Será porque los nudos de amistad y compañerismo -que se forjaron- no pesan.

La chica con camisa de cuadros no es ninguna azafata: es Pilar Solé, profesora del departamentode Imagen Personal del Blas Cabrera Felipe, una de las culpables de que en el viaje nunca nadie se aburriera.

Aquí vemos un grupo de tahúres enganchados al siete y medio. Menos mal que no apostamos nada, porque siempre ganaba Alejandro (bueno, y el profe de ética, je, je...).

En total, fuimos "pal frío" 37 alumnos y 4 profesores: Amada, Pilar Aparicio, Pilar Solé y yo, Andrés, aunque a partir de las 23:00 horas aproximadamente ya nadie me llamara por mi nombre sino que se refiriera a mí como "el jefe de estudios".
Esta "foto de familia" es en Tortosa y quien recuerde qué edificio es el que se ve detrás que lo ponga en un comentario al post.

Y hablando de frío...
¡Cómo nos congelamos durante la subida a Montserrat!
Sólo al entrar a la basílica pudimos entrar en calor y tuvimos la suerte de asistir a una ceremonia fúnebre muy hermosa, con cantos a capella incluidos, en honor del abad mayor y el abad menor, fallecidos hacía unos días. Alguien bromeó con la noticia:
-"¿De qué murieron? ¡Seguro que de frío!".

Fue un viaje en el que algunos y algunas lo compartieron todo: desde el abrigo...

...hasta el almuerzo.

No comimos nada mal, en general. Aunque entre tanta pizza, yo acabé echando de menos un buen potajito canario, o un
"cardo millo"
.
¿Ustedes no?

Este almuerzo es en un restaurante dentro del Pueblo Español, en Barcelona. Los más desmemoriados podrán adivinar el nombre del restaurante si al menos son observadores.
Y por cierto, si se fijan aún más, al fondo podrán ver a nuestro graciosísimo y enrolladísimo guagüero, Jose:
¡Adiós, tonto!

Hay quien encontró la comida del pic-nic buenísima y no quiso separarse de él por nada del mundo. Yo fui a abrir una de sus cajitas para ver lo que traía el pic-nic y casi me pegan...
¡Mi tesoro!

Aquí estamos de camino a Tortosa.

Uno de los atractivos de la excursión a Tortosa fue precisamente el medio de transporte. Muchos no habían cogido nunca un tren.
¿Les gustó la experiencia?

Itahisa fue una de nuestras guías espontáneas, junto a Kevin y a Yeray.
Y por supuesto, junto a José, el chófer, que hizo bastante más amenas las horas de guagua en las que todo excepto dormir estaba permitido.

Aquí va una tanda de fotos de grupo.
¿Serías capaz...

...de adivinar...

...quén es el que aparece...

...en todas estas fotos?

La visita a la pista de patinaje fue una de las actividades más esperadas.

Hubo quien no se animó pero sí estuvo animando desde detrás de la barandilla.
Bueno, aquí Zurita parece que está animando a golpe de rap.

Pablo empezó despacito pero al final ya estaba empezando a patinar marcha atrás.

Estuve intentando durante el viaje sacarles una foto a Estefanía y Andrea en la que no salieran con una sonrisa en la boca, pero me he acabado rindiendo a la evidencia. No pierdan el tiempo: es absolutamente imposible.

¡Vaya estilazo!

Insisto: ¡Vaya estilazo!

Pilar: antes del golpe.

Pilar: después del golpe.
Si es que el hielo es mu traicionero...

Hubo tiempo para hacer visitas culturales.

Y para ir de compras...
"¡¡¡Qué emoción!!!"

Y para conocer gente de otros institutos.

Y hasta para dedicar una oración a los que no pudieron venir al viaje...

Aunque sin lugar a dudas el plato fuerte fue Port Aventura.

¡El mareo después de montarme en el pulpo este me duró más de una hora!

¡Viva la dieta mediterránea!
Después de hincharnos a alitas de pollo fritas, papas fritas, refresco y tarta de chocolate, nos montamos en esta montaña rusa, llamada "La Estampida".
Cada vez me asombra más el poder de resistencia de nuestros estómagos.

Secuestraron y amordazaron al pianista del Saloon del
Far-West, para ocupar ellas su puesto. Si es que no se las puede sacar de paseo...

¡Sí! Lo conseguimos: montarnos en el primer carrito del
Dragon Khan.
Aunque por la cara no parezco muy convencido de querer montarme...

Todo lo bueno se acaba.
Por otra parte, también hay ganas de disfrutar de las vacaciones de esta semanita que nos espera.
Pues para los profes no hay vacaciones del todo mientras tengamos que echar alguna bronquita a algún alumno, o mientras alguien nos eche la bronca a nosotros, por ejemplo, debido a que ese alumno se ha saltado la cola del Dragon Khan.
Ni para los alumnos hay vacaciones del todo mientras haya profes que les estén diciendo todo el tiempo que sean puntuales, que bajen la música del móvil, que respeten el "corredor del silencio"...
Pese a todo, creo que lo hemos pasado todos muy bien, casi como en unas vacaciones del todo.
Y que se han ganado a pulso el derecho a repetir la experiencia otro año.